Introducción Histórica
La actividad textil es una de las artes más arraigadas y antiguas de la Comunidad
Valenciana, con una herencia de muchos siglos y un poso histórico que supera
a lo meramente económico o industrial, pues con su crecimiento se han ido
desarrollando ciudades, culturas, leyes, etc.
Se considera que el arte textil llegó a Alcoy de la mano de los árabes.
El agua, elemento básico para el lavado de las materias primas, los tintes
y los acabados debió ser el único elemento atractivo. Lo cierto es
que hay indicios de que fue muy temprana la especialización de toda la Villa
en lo que entonces se llamaba "labrar paños". En épocas posteriores y ya
con el desarrollo de la industria, ese mismo río, a través de sus
pequeños saltos fue utilizado como fuerza motriz y servía para mover los
batanes.
La industria textil en Alcoy ha tenido desde sus inicios, un gran sentido del corporativismo,
una conciencia de las ventajas que supone el aunar voluntades y experiencias, el
defender y hacer valer sus intereses de manera conjunta, y el compartir servicios.
Así, y según han sido las necesidades y circunstancias de cada época,
la unión de las empresas textiles ha tomado diversas formas y cumplido diferentes
cometidos, pero siempre con un denominador común, el aglutinar en un órgano
independiente de la propia empresa, la infraestructura necesaria para la realización
de los servicios exigidos.
De esta forma, en el siglo XVI se fundó la Fábrica de Paños,
más tarde Real Fábrica de Paños, —título otorgado
por el Rey Carlos IV por Real Cédula firmada en el año 1800—, posteriormente
se denominó Asociación Patronal de la Industria Textil y Fabril
y, últimamente, hasta la actualidad, Agrupación Empresarial Textil
Alcoyana.
Esta asociación ha ido realizado muy diversas funciones, según las
demandas de las empresas y los tiempos, así, en sus orígenes, cumplían,
entre otras, funciones propias de gremio, regulando las compras y las ventas, la
producción y calidad, etc., siendo el órgano de defensa de sus Usuarios
en todos los órdenes. Llegó incluso a crear un centro de enseñanza
textil en su propio domicilio social, precursor de la Escuela de Ingeniería
Técnica Industrial de Alcoy de carácter oficial, cuya creación
apoyó también mediante la cesión de los terrenos en que ésta
se construyó.
Ya en este siglo, y sin perder muchas de las actividades anteriores, los servicios
que presta han derivado hacia los de carácter administrativo.
Todo este antecedente socioeconómico ha ido generando un extenso archivo
documental a través del cual se pueden analizar y comprender mejor los hechos
más relevantes en la historia de Alcoy, estudiándolos desde su perspectiva
industrial.
Así existen algunas fechas que son altamente significativas para la apreciación
en profundidad de la tradición textil de la ciudad de Alcoy. Las referencias
históricas de ellas se conservan en los libros de la Real Fábrica
de Paños desembocada en lo que en la actualidad es la Agrupación Empresarial
Textil Alcoyana, que ha desempeñado el papel de columna vertebral de esta industria
en la localidad a lo largo de muchos siglos. En su archivo se encuentran las pruebas
más evidentes del valor de la coordinación de los fabricantes de la
villa levantina, de la eficacia de lo que primero fue una entidad gremial y luego
el motor propulsor de las inquietudes textiles. En sus códices se encuentra
encerrada la historia de mucho esfuerzo y de mucha ilusión, así como
la descripción de las vicisitudes de un Alcoy dependiente de sus industrias
en las más variadas coyunturas históricas. Por ejemplo, en 1521 estuvo
al lado de las Germanías en su levantamiento contra el Rey de España. Por
ejemplo, en la Guerra de Sucesión de 1702 a 1713 militó a favor del
candidato austríaco contra los Borbones. En ocasiones como éstas en
que defendió causas que luego fueron derrotadas, siempre estuvo en juego
como prenda de posible represalia la supervivencia de sus fábricas. Otros
tipos de problemas también tienen hoy, con la perspectiva de los años, interés,
como el hecho de que en 1868 el Gobierno no autorizó al Ayuntamiento el establecimiento
de un impuesto municipal sobre la lana y los trapos en un momento en que la depresión
comercial había convertido la cuestión en asunto de vida o muerte
para salvar la bancarrota. Y también los hombres de Alcoy resolvieron el
difícil trago favorablemente.